Y eso que me gusta todo, Amor Amarillo, Bocanada, Siempre Es Hoy, pasando por +bien y los 11 episodios, sin dejar atrás los experimentos de Plan V, Ocio y Roken…
Hoy en la noche, enmedio del calor infernal (20:30 horas y a 33°C) Gustavo rockeó a más no poder… Ya nos hacía falta en la ciudad (“sin demagogias”).

Primero de dos conciertos en Monterrey, los recuerdos fluyen viendo a este “joven de 47″ haciendo lo suyo como si fueran los primeros conciertos en el Gimnasio del Regio (dos en una noche y todavía recuerdo el baño de agua) con los amigos Zeta y Charly.
Richard Coleman, Fernando Samalea, Fernando Nalé y Leandro Fresco aparecen en esta ocasion como parte del cuarteto que lo acompaña.

Con un juego de luces que se ve pequeño, pero que dramatiza lo que pasa en el escenario, la puesta está completa.
Después de casi 15 minutos de espera (la gente no fue puntual en el Teatro), Cerati arremete con todo lo que puede del Ahí Vamos con un sonido ruidosísismo, ensordecedor, dejando otros tracks varios del disco para entremezclar con canciones de Siempre Es Hoy (Cosas Imposible), Amor Amarillo (Avenida Alcorta sonó excelente), Bocanada (Puente fue una maravilla), Soda Stereo (Una version floydesca de Ecos que sonó a gloria, Prófugos, Té Para Tres), Colores Santos (Tu Medicina). Destacando, para mí mis favoritas de Ahi Vamos: Otra Piel y Lago En El Cielo… qué buenos tracks.
Leí por ahí dentro de los anuncios de Internet que “sin ser virtuoso en la guitarra, hacía que su pop llevase siempre el apellido rock”… De veras, sin querer polemizar, sin exagerar, podrá ser un guitarrista no flashy, no speedy, no poser… pero qué bien suena la guitarra, espero que quien escribió lo de arriba haya sudado y tronado una y otra vez sus ampollas para saber que está escribiendo sobre algo que sepa. Sabiendo que hay guitarristas más vistosos, yo sí le doy su mérito a este genio casi monstruo… Siguió como si nada después de que un espontáneo se subió al escenario y dió un abrazo atropellante (pedazo de imbécil).
La forma de pararse en el escenario, sus arreglos, lo que hacía con la guitarra, las luces multicolores que -repito- hacían todo más dramático y -lo mejor- que como muchos otros sólo se dedica a su música y eso es suficiente para el lleno que presentaba nuestro Auditorio del Tec, el Luis Elizondo.
Gracias… totales!
Mañana platicamos del segundo concierto :) Ahí iremos….!

PS: Por cierto, mi hijo de 10 años acudió con este a su primer concierto. Emocionado tomó fotos, las ví y en cuanto pueda las subo… Claro, están tomadas desde su pequeño ángulo, pero con mucha emoción.
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