2009

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Highway Child
Sanctuary Come
(Elektrohasch)
2010 Original 2009.03.23
[rock]
Prod:
Site: http://www.highwaychild.dk
Tracks @ MySpace: http://www.myspace.com/highwaychilddk
Eval: 4.5/5
Art(e):

Tracks

  1. Red, White And Blue (2:17)
  2. In The End (4:00)
  3. When The Sun Burned The Ground (4:21)
  4. Sanctuary Come (2:46)
  5. Once Is Once Too Much (4:31)
  6. Turn Me On (3:48)
  7. Dear Girl (2:36)
  8. You You You (2:56)
  9. Take You Down (2:28)
  10. Born On The Run (10:40)

Músicos/Musicians

  • Patrick – voz
  • Paw – guitarras
  • Christian – bajo
  • Andreas – batería

con/with

Reseña/Review

Elektrohasch, excelente sello alemán especializado en stoner rock y psicodelia realmente ha estado haciendo el trabajo publicando bandas que están haciendo buena música (gracias a Zygmatron Promotions). Normalmente no es música comercial, sin embargo creo que con Highway Child pueden encontrar una verdadera mina de hits.

Los daneses se dedican a hacer una psicodelia estupenda en Sanctuary Come, he visto el tag de garage rock, pero francamente la banda va bastante más allá (sin menospreciar al garage rock).

El disco arranca con la energía tremenda de una guitarra distorsionada con Red, White and Blue, mientras aparece una voz estupenda que llega a recordar a Toine van der Meijden de la banda holandesa Aemen por momentos, sin embargo hay más crudeza y rudeza cuando se necesitan. Este es el track que quizá podría atraer la etiqueta de garage, sin embargo esta se desvanece casi en ese mismo track al finalizar con efectos en guitarras y el track transita a In The End… totalmente psicodelia con una pizca de stoner y uno de mis tracks favoritos: noten las voces en todo momento, percusiones y la simpleza del riff de la guitarra y todos los efectos alrededor… oda psicodélica.

Highway Child se llena de teclados, baja un poco el tempo y de cualquier forma atrapa, se pega y la traes en la cabeza más tiempo del que quizá deberías… el bajo también contribuye… otro excelente track.

Sobre un piano inocente y tras la voz que vuelve a recordar a Aemen, sin coincidir con la música, en un track de corte inglés hasta que escuchas el nombre del track, Sanctuary Come da un pequeño respiro sobre lo que se viene escuchando al momento intercalándose muy bien en el disco.

Con una sofisticación en crudo, Once Is Once Too Much y sus acústicas combinadas con las eléctricas comienza de nuevo a calentar motores sin la energía de los primeros tracks, pero con la misma contundencia e in crescendo que te va preparando para un siguiente track que esperas más rápido, con más energía y que nos regalan en Turn Me On, un track para el concierto… para estadios (que esperemos que en algún momento llene la banda) aquí la sección rítmica hace un excelente trabajo, dando paso al requinteo salvaje y a la vez suave mientras que la voz se aprovecha al límite con grito y algunas inflexiones a la Plant… excelente track también… difícil escoger entre tanto buen track.

El ánimo vuelve a cambiar con las acústicas y lo que podría ser (no los engaño, no lo es) una especie de track de hard rock acústico estilo americano (el que nunca falta en ciertas bandas americanas), pero aderezado por un acento europeo y con una correcta ejecución suficiente para no convertirlo en una caricatura… es Dear Girl.

El mood Plant (que no necesariamente la voz) se vuelven a poner a tono en un track bastante más movido, lleno de palmadas, 1, 2, 3′s y muchos otros clichés bien llevados que creciendo poco a poco son otro posible ejemplo de garage, pero psicodelizado (con cambios de tiempo y toda la cosa) en mi track favorito por lo simple y la sensación que deja al final You You You.

Take You Down arranca con un bajo crudo, simple que se clava en el cerebelo al inicio y que al unírsele voz y guitarras toma toda la forma de otro buen track de rock abluesado junto con las palmas de las manos y la batería.

Cerramos el disco con lo que, sin serlo, podría hacer las veces de la balada necesaria, acústica, que igualmente abluesada despide el disco en la tranquilidad después de una tormenta de sonidos que llenaron y que hicieron de Sanctuary Come una delicia… Born On The Run.

Esta reseña la comencé en Septiembre del 2010… sí, me retrasé pero aquí está uno de los mejores discos que recibimos el año pasado (aunque originalmente es de 2009). Espero con ansias el siguiente ejemplar de la banda.

In The End by Highway Child

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bestofbreed

Big Big Train
The Underfall Yard
(English Electric Recordings)
2009
[progressive rock]
Prod: Andy Poole
Site: http://www.bigbigtrain.com
Tracks @ MySpace:
Eval: 5/5
Art(e): Jim Trainer

Tracks

  1. Evening Star (4:53)
  2. Master James Of St. George (6:19)
  3. Victorian Brickwork (12:33)
  4. Last Train (6:28)
  5. Winchester Diver (7:31)
  6. The Underfall Yard (22:54)

Músicos/Musicians

  • David Longdon – voz +  flauta + mandolina + glokenspiel + organo + dulcimer (dulcémele) + salterio
  • Andy Poole – bajo + teclados
  • Greg Spawton – guitarras + teclados + bajo

con/with

  • Nick D’Virgilio – batería
  • Dave Desmond – trombón
  • Rich Evans – corneta
  • Jon Foyle – cello eléctrico + cello
  • Dave Gregory – guitarra + cítara eléctrica + ebow + mellotron
  • John Truscott – tuba
  • Nick Stones – corno francés
  • Jem Godfrey – sintetizadores
  • Francis Dunnery – guitarra

Reseña/Review

¡Maravilloso!

Este es de esos discos que no hay necesidad de reseñar. ¿Te gusta el progresivo? ¿Te gusta la buena música? Deja de leer y trata de conseguir este disco lo antes posible (Su salida está programada para el 15 de Diciembre).

Recibimos el disco hará un par de semanas. Es un disco sobre el cual no se puede escribir sin antes paladear una y otra vez el material. Este trío británico es un Génesis (el de Gabriel y el temprano con Collins) para este nuevo siglo. Es el sexto álbum y desafortunadamente el primero que escucho. Jesús ya tiene material anterior de la banda. Para mí fué una experiencia casi como la de escuchar Selling England By The Pound para este siglo… y vaya que esto es mucho decir: Las experiencias nunca son iguales, pero lo que se percibe y se siente puede parecer similar a veces.

Desde la presentación (portada, pinturas, booklet) el álbum parecía algo distinto… no sabía la sorpresa que traía adentro: Un regalo de navidad adelantado.

The Underfall Yard de veras que te trae imágenes (tal cual lo hizo en su momento Genesis) de una Inglaterra común pintadas bellamente en un tapiz de sonidos que hacía tiempo no se escuchaban así, al menos no por mis oídos.

Voces a capella arrancan como si fuesen parte de un interludio del Smile de Brian Wilson, el track, sin embargo se desarrolla a lo largo de sus casi 5 minutos instrumentales en donde se destacan los vientos, desde la flauta hasta toda la sección de vientos que los acompaña en Evening Star.

La entrada de la batería de Nick D’Virgilio (Spock’s Beard, NDV) sin embargo es lo que comienza a destacarse: como músico invitado de la banda no pudieron haber escogido a alguien mejor. En lo general la batería que sí es protagonista termina quedándose en su lugar sin sobresalir -a menos que le pongas toda la atención- y eso en una banda es un cumplido. El bajo que termina de formar la sección rítmica, debe ser escuchado como parte del fondo que hace que todo suene tan bien, sin embargo, todos hacen su parte y la introducción de alientos aunque no es tan novedosa, debe ser atendida como algo realmente impresionante en este disco.

Esta batería es la que arranca Master James Of St. George, un track líricamente de lo más simple que se pueda uno imaginar, sin embargo se le saca el mayor provecho con la voz entre potente arrulladora y rasposa de Longdon que es una delicia. Atención a la guitarra a partir de la segunda mitad del track. Una maravilla…

La guitarra acústica y los vientos al inicio de Victorian Brickwork y sus 12 y medio minutos recuerdan pasajes del progresivo más pastoral (ojo con el cello), siendo el telón de fondo para la voz de Longdon mientras el track se construye y a partir del minuto con 55 segundos arranca un progresivo lleno de energía, un riff de los que termina pegándose al cerebelo, entre coros y cambios de ritmo y mood (de la energía a lo suave y dulce) a todo lo largo de los bien aprovechados minutos del track. Nuevamente, escuchen con todo detalle la sección rítmica (el bajo es extraordinario, ni qué decir de la batería), los teclados y los vientos que aparecen por todos lados, sobre todo al final.

Y siguen las sorpresas con Last Train, otra delicia progresiva, dulce y tremendamente ejecutada, en esta ocasión con más sección rítmica y guitarras (las partes eléctricas y acústicas), con teclados de fondo. Winchester Diving arranca largamente con cuerdas, guitarras, flautas y demás una introducción de más de dos minutos, mientras se narra el trabajo de un buzo cuyo trabajó salvó la catedral a principios del siglo pasado.

El disco cierra fenomenal con la épica The Underfall Yard donde se alcanzan a escuchar algunas notas de Evening Star. Pongan especial atención al cello y a los alientos en la segunda mitad del track.

Me declaro fan de Big Big Train a partir de ya. Soy de los que un track bien ejecutado puede significar una o más lágrimas… este disco me arrancó 6. Por favor, adéntrense al sitio de la banda y escuchen en stream este disco…. y pídanlo. Sería un crimen si no.

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Gustavo Cerati
Fuerza Natural
(Sony Music)
2009 [09.01]
[pop rock]
Prod
: Gustavo Cerati
Site: http://www.cerati.com
Tracks @ MySpace: http://www.myspace.com/gustavocerati
Eval: 4/5
Art(e): Rock Instrument Bureau

Tracks

  1. Fuerza Natural (4:49)
  2. Deja Vu (3:24)
  3. Magia (4:28)
  4. Amor Sin Rodeos (3:53)
  5. Tracción A Sangre (4:16)
  6. Desastre (3:36)
  7. Rapto (3:56)
  8. Cactus (3:54)
  9. Naturaleza Muerta (3:53)
  10. Domino (3:18)
  11. Sal (4:17)
  12. Convoy (3:14)
  13. He Visto A Lucy (9:20)

Músicos/Musicians

  • Gustavo Cerati – voz + guitarras (acústicas, eléctricas) + moog + programación + bajo + vocoder
  • Gonzálo Córdoba – guitarras (acústicas y eléctricas) + mandolina + charango + theremin
  • Leandro Fresco – programación + voz
  • Sterling Campbell – batería (1,2,6,7,10)
  • Fernando Samalea – batería (1,3-5,8,11,12) + percusión (8)
  • Bolsa Delgado – batería (9,13)
  • Fernando Nalé – bajo (2,4,11,13)
  • Byron Isaacs – bajo + lapsteel  (4,7,8,13)
  • Richard Coleman – guitarra (6)
  • Héctor Castillo – bajo (9)
  • Glenn Patscha – teclados + piano + órgano + hammond (2,5,9,11,12)
  • Didi Gutman – órgano vox (1,10) + wurlitzer (6) + piano (8)
  • Lucas Martí – batería electrónica (3,6)
  • Anita Alvarez de Toledo – voz(coros) (1,3,5,9,12,13)
  • Alejandro Terán – sax (13)
  • Christian Terán – sax (13)
  • Santiago Castellani – trombón (13)
  • Miguel Angel Tallarita – trompeta (13)

Reseña/Review

Ganan las ganas… dicho esto sobre todo porque tengo 4 reseñas por entregar en los próximos días, pero desde el miércoles pasado me hice del nuevo disco de Gustavo Cerati (precio normal, aunque esperaba el super jewel box… todo parece estar preparado para este mejor empaque) y tuve que sacar la reseña (fan declarado que soy…).

Da mucho gusto cuando un artista te lleva de la mano mientras evoluciona o, más bien, cuando la evolución denota madurez y las cosas se oyen bien, da miedo cuando no sabes si gana el fan o realmente puedes ser objetivo. Espero serlo en este caso.

Este disco definitivamente trae un cambio del rock más ruidoso que se escuchó en Ahí Vamos, hacia algo -digamos- más suave, más íntimo pero al mismo tiempo alucinante: lleno de temática que podríamos llamar psicodélica (desde la portada con el jinete-músico volando sobre la ciudad), combinada con un mood y ambientes country y folk, aparte de un número de temas que puedes identificar ya con el músico. Cosa poco común, en un par de ocasiones (o quizá más) las letras parecen estar un poco forzadas respecto a la melodía (lo que para mí no es bueno).

Que el álbum arranque con un buen track siempre se agradece, y los sonidos de guitarra con que comienza y que son el pequeño leit-motif (por llamarlo de algún modo) de Fuerza Natural que te envía a flotar (“viajo sin moverme (de aquí), los chicos del espacio están jugando en mi jardín”), un track que -en mi caso- he repetido y repetido y que me llamó poderosamente la atención como para prestar más atención: temática  psicodélica, coros,  teclados, un cambio agresivo  en el medio de la canción, pequeños solos  de guitarra en el traspatio. Un excelente arranque, incluyendo la bipolaridad atribuída a Dios y toda la cosa.

Déja Vu, el track con que inició la promoción, es un track que parecería un regreso de Soda Stereo (“sacar belleza de este caos es virtud”) o al menos al Cerati más “sodastereo-izado”, hasta lo llega a decir en un momento del track (pongan atención a la letra).

Magia comienza a mostrar lo que en este disco es la novedad: el uso del lapsteel que -en la forma en que se ejecuta- le da un toque country (en este caso alt o neo country) de un modo parecido al que en alguna ocasión los europeos (me viene a la mente Dire Straits) lo han hecho, logrando buenos resultados, puesto que es un track todavía de rock pop con pincelazos de ese otro género.

El sentimiento del country en manos de otros que no sean los estadounidenses regresa con bastante más fuerza con Amor Sin Rodeos, un track con todas las referencias de un rock-alt-country con más energía dentro de la suavidad que está imprimiendo Cerati en todo el álbum. Otro track al que estarás dándole vueltas y vueltas una y otra vez. ¿Qué puede ser más western que “por la ruta del jinete enmascarado se escuchan los disparos… preparan la emboscada”?

Las guitarras acústicas continúan el mood country con otro buen tema donde la voz toma un papel aún más preponderante por el manejo que hace en Tracción A Sangre, que también es una oda psicodélico-folk-country que te lleva a a la Pampa y que vale la pena… ¡Qué bien se oye esto!

El siguiente track, por otro lado vuelve a un Cerati más “convencional”, que ya has escuchado en otros discos, un Cerati de pop suave que no deja de tener un beat de rock, con buenos coros y manejo vocal, el Cerati que hace de Desastre algo dulce. Este esquema se repite de alguna u otra forma con Rapto, que con un ritmo más movido, más rock (los acordes distorsionados del final, por ejemplo) sigue siendo muy Cerati, pegajoso “no te suelta más”, con letras sugerentes… un perfecto single.

Sigue otro highlight (y esto ya es mucho decir en este disco)… la folk-a-más-no-poder y exótica (especial el sonido/ritmo del charango), que casi te hace pensar que andes enmedio de la Pampa, estilo gaucho (quién sabe cuál haya sido la imagen al componerla, pero a eso termina sonándonos* viendo portada y escuchando todo el resto del disco) Cactus. Lenta, suave (casi arrulladora), sugestiva e hipnótica… Una verdadera delicia psicofolk gaucha.

Naturaleza Muerta, por su parte, arrancando con coros y el beat pausado de la batería vuelve a ser el Cerati de otros discos, en un track lento, arrastrado, con algunas distorsiones: un track que va bien. Hasta ahí.

La velocidad regresa, finalmente con Dominó, de nuevo algo movido, puro pop-rock, entre aplausos, teclados, palabras rápidas y pequeños efectos por aquí y por allá y el bajo, firmado por el mismo Gustavo Cerati.

A voz y piano arranca la balada del álbum: Sal buena como las que hace normalmente, que sabes que vas a disfrutar (aunque no sea ni lo más impactante, ni lo más novedoso, pero que no debe faltar en los conciertos para  los encendedores-ahora-celulares encendidos) con aire de sofisticación, casi jazzeada… sumergiéndote un poco y reventando suavemente en la arena… finalizando, sin embargo en un loop electrónico que le da un toque bastante especial.

Convoy regresa el álbum de nuevo al tema del alt-country suave, con la voz en eco en otro track muy lleno de efectos y en donde la voz de Gustavo se transforma enmedio de efectos a cargo de theremins, programación, moogs y la fantasía psicodélica del Convoy sideral.

El disco finaliza con una alucinante He Visto A Lucy, afirmando la temática psicodélica del disco, casi retro y que en realidad son dos tracks (con una especie de bonus “escondido” llamado #). Disfruten por favor las acústicas enmedio del sempiterno beat lento, lento de la batería. El shhh hacia el final de He Visto A Lucy entre los vientos y la sección rítmica que no quieres que acabe y con el que me podría quedar por horas hipnotizado mientras aparece la guitarra estirada en el fondo. Un acierto completo. Apagándose de repente dando pie a la mencionada # que entre los acordes acústicos y el lapsteel trabaja las palabras y números de manera que aunque a veces en la confusión, hace que las palabras parezcan las perfectas para lo que estás escuchando… especialidad de la casa.  Un track que no niega la influencia del psych de Floyd (o quizá de Gilmour) pero que tiene el sello genial de Cerati.

¿Qué mas les digo? Un disco que recomiendo, que es más para e-s-c-u-c-h-a-r que para bailar o tener de background. Vale la pena… lo volvió a hacer. ¡Gracias!

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* Resulta que Cactus es una chacarera argentina, que no he escuchado en ningún otro momento, pero pues bueno, es lo que nos informan… interesante (gracias para los que se comunicaron)

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